¿Agua o bebidas isotónicas?

Mantener una correcta hidratación antes, durante y después del ejercicio es esencial para el cuerpo humano. El deporte nos hace consumir energía y si llegamos al punto de la deshidratación, llevaremos a nuestro organismo al límite. Ahora que conoces la importancia de la hidratación y cuáles son los alimentos más saludables para practicar Nordic Walking, solo falta saber qué líquido tiene que acompañarte en tus marchas con los bastones: agua o bebidas isotónicas. Ambas opciones son adecuadas, pero una se hace más aconsejable que otra según tu actividad u objetivo.

La fama de las bebidas isotónicas

Este tipo de bebidas, también conocidas como rehidratantes o deportivas, son consumidas por todo tipo de personas.

Cuando hacemos deporte, sudamos y perdemos, además de agua, sales minerales como sodio, potasio, cloro o magnesio, entre otros. Resultan esenciales para nuestro organismo y con el fin de reponerlas se crearon las bebidas isotónicas; parecía que para recuperarnos del esfuerzo no siempre era suficiente con beber agua. Por ello, la principal función de estas bebidas es facilitar nuestra rehidratación y aportarnos los electrolitos y sales minerales perdidas; es el caso del sodio y la glucosa, que tienden a eliminarse tras una actividad física intensa y prolongada. El sodio mejora el ritmo de absorción de agua y carbohidratos, rehidratando el cuerpo y retrasando la fatiga muscular.

Pero las bebidas isotónicas no son imprescindibles a la hora de hacer ejercicio y se recomiendan en actividades específicas. Son aconsejables cuando se realiza deporte de alta intensidad y durante más de 1 hora y media; por otro lado, también se pueden consumir cuando la sudoración es excesiva por otros factores, como el calor. Gracias a ellas también evitaremos lesiones y calambres, mejoraremos el rendimiento y aceleraremos la recuperación. Se recomienda tomarlas a una temperatura de 12-18°C y entre intervalos de 10 a 15 minutos.

Sin embargo, estas bebidas no deberían de entrar en nuestra dieta diaria si no hacemos ejercicio o no somos deportistas de alto nivel. Se deben de utilizar cuando sean necesarias y en cantidades adecuadas, ya que aportan calorías extras que no interesan; además, consumirlas diariamente produce exceso de sodio, potasio y electrolitos, pudiendo sobrecargar la función renal generando problemas a largo plazo. Tampoco se deben tomar bebidas con cafeína antes del ejercicio porque los efectos diuréticos pueden acentuar la deshidratación.

Los beneficios del agua

Si por el contrario la actividad que vas a realizar es de baja o moderada intensidad, con temperaturas suaves y menos de una hora con baja sudoración, será suficiente con beber agua mineral natural. Por lo que es lo más indicado cuando se realiza la Marcha Nórdica cuando no es a nivel de competición. Eso sí, recuerda que debes hacerlo antes, mediante y después del ejercicio.

Como indica la Organización Mundial de la Salud y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, es lo mejor para hidratarse. Y se debe de hacer a intervalos regulares, sin esperar a tener sed y de forma lenta, con sorbos pequeños; esta es la mejor forma para que el cuerpo asimile la ingesta de agua.

Al deportista le aporta el beneficio de hidratarse sin necesidad de consumir calorías extra, lo contrario que las bebidas isotónicas; resulta ser la forma más sana y natural de recuperarnos después de un ejercicio. El agua tonifica el organismo y permite que el cuerpo utilice su reserva de grasa convirtiéndola en energía; también hidrata la piel y el sistema muscular. Además existen botellas de diferente tipo y forma para adaptarse a cualquier actividad.

Y ahora que conoces estos dos formas de hidratación, ¿cuál es la que mejor se adapta a ti?

 

Foto de portada: freedigitalphotos.net

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